Proyecto Siddy by Fama

"Durante un año, por encima de conceptos de ergonomía, hemos observado los hábitos de uso de casi cincuenta usuarios, personas desde 155 cm de altura hasta 195 cm, con pesos desde 47 hasta 110 kilos. Los hemos registrado y analizado, y hemos recogido sus quejas y necesidades".

Brazos

Muchos brazos de los sillones son demasiado largos y tocan a la mesa si coinciden con la altura de ésta. Esto ocasiona en algunos casos que el usuario no se pueda acercar a la mesa todo lo que quisiera.

Diseñamos unos brazos más cortos y con inclinación hacia abajo, que permitiesen el acercamiento a la mesa, así como adoptar una posición de 90 grados del brazo.

Columna Vertebral

Una acción que se repetía asiduamente por los usuarios de sillones con respaldo alto era “palparse” el omóplato y hacer movimientos circulares del brazo, como intentando aliviar los músculos de esta zona.

Creamos un respaldo estrecho que solo recogiera la columna vertebral, dejando al aire los dos laterales de la espalda.

Reposapiés

A los usuarios les resulta complicado mantener la misma postura (correcta) durante toda la jornada, necesitan ir cambiándola cada cierto tiempo (a veces cruzando las piernas, a veces poniendo la pierna entre el asiento y el cuerpo, inclinándose hacia delante, hacia atrás…).

Todas aquellas personas con altura inferior a 175 cm tienden a colocar los pies sobre los radios de la pata giratoria de la silla. Este gesto se realiza involuntariamente, buscando un cambio de postura y un mayor descanso de las piernas. En usuarios de estatura baja, muchas veces ocurre que al intentar regular la altura de la silla para tener una posición cómoda respecto a la superficie de la mesa, los pies no llegan correctamente al suelo.

A pesar de que muchos usuarios tienen un reposapiés inclinado de los habituales en oficinas, la mayoría solo lo utiliza durante cortos espacios de tiempo. En muchos casos es incómodo porque choca con las ruedas de la silla y tiende a expulsar al usuario hacia fuera.

Se ha diseñado un reposapiés escamoteable que, al ir unido al sillón, evita que nos desplacemos de la mesa. La bandeja puede girar a izquierda o derecha, permitiendo apoyar ambos pies o ir alternándolos. Esto favorece el poder cambiar de posición sin que afecte a la verticalidad de la columna, y evita posturas incorrectas.

Respaldo

Excepto algunos casos, la mayoría de sillones de oficina están formados por dos cuerpos distintos para asiento y respaldo, creando un ángulo recto entre ellos. No se suele tener en cuenta que las formas del cuerpo en esta zona son curvas.

Planteamos la necesidad de diseñar un respaldo curvo que se prolongue a la altura de los lumbares, intentando acoger y sujetar al usuario. La dificultad de este objetivo era máxima ya que había que diseñar un sillón que pudiera servir para personas extremadamente delgadas y también para personas de talla grande.

La problemática del hueco entre asiento y respaldo se solventó con el diseño de una pieza curva continua entre asiento y respaldo. De esta forma conseguiríamos, además de ofrecer una mayor comodidad, una mayor sensación de sujeción, y un tercer aspecto anotado en los condicionantes de salida, que era el mantener la posición erguida evitando que se pudieran obtener posiciones  incorrectas y nocivas para la salud.

Contaminación acústica

Una vez resueltos los aspectos ergonómicos, nos surgió un nuevo condicionante: crear un sillón de oficina pensado para la nueva tendencia de espacios abiertos. Este tipo de oficinas suponen muchas ventajas con respecto a las oficinas compartimentadas, pero también tiene algunos inconvenientes. Quizás el más importante es el ruido ambiente, o las disputas sobre qué radio o música ambiente se escucha durante la jornada (lo que agrada a unos, molesta a otros).

Gracias a la empresa francesa New’ee, conseguimos el desarrollo tecnológico necesario para resolver esta problemática. El sillón Siddy ofrece la opción de incluir un nuevo sistema de altavoces que transmiten el sonido por vibración, de forma que el usuario de cada sillón puede estar escuchando su música favorita o conversación de teléfono, sin que este sonido se escuche en un radio superior a 60 o 70 cm, y sin llegar a aislarse por completo, como ocurriría con el uso de auriculares.

Tapicerías alegres

El último aspecto es la utilización de tejidos distintos a los utilizados habitualmente en oficinas. Hicimos un estudio de oficinas de nueva generación, abiertas, preparadas para el trabajo en equipo y la comunicación abierta entre usuarios, y encontramos muchas con un colorido impresionante, con diseños de espacios espectaculares, pero con las habituales sillas negras o grises, en tejidos técnicos que no son del todo agradables a la vista.

Para el sillón Siddy hemos empleado tapicerías más agradables al tacto, con la calidad suficiente para su uso diario en oficinas, pero sobre todo, que permiten la utilización de un colorido alegre, vivo y, sobre todo, especial.

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